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Bandas se rearman tras golpes judiciales

A las autoridades judiciales les toma entre uno y tres años concretar investigaciones contra estructuras criminales dedicadas a delitos como el narcotráfico, desde el inicio de las indagaciones hasta ejecutar allanamientos y detenciones; sin embargo, poco tiempo después surgen nuevos liderazgos que buscan tomar el control de las zonas que quedan vacías tras esos golpes. El fiscal general, Carlo Díaz, explicó que entre dos y tres años suelen transcurrir desde el surgimiento de un cabecilla hasta su consolidación como líder, incluso el mismo día o poco después de que se desarticula una organización previa. Según las investigaciones, en ese corto periodo las nuevas estructuras adquieren bienes, vehículos y dinero en efectivo que les permiten afianzarse y dominar territorios, lo que genera un círculo vicioso que obliga a Fiscalía y OIJ a intervenir nuevamente. Díaz subrayó que las economías criminales están en constante cambio, con reestructuraciones, traiciones internas y mutaciones que exigen vigilancia permanente para evitar su consolidación. El jerarca atribuyó el resurgimiento de estas bandas a la falta de prevención en las comunidades y señaló que, aunque el Ministerio Público y el OIJ actúan después del delito, se requiere un abordaje integral desde escuelas, iglesias y espacios comunitarios para frenar el reclutamiento de jóvenes. Un ejemplo reciente es el caso de León XIII, en Tibás, donde tras la caída de Dennis Iván Cabrera, alias Manzanita, surgió Michael Ricardo Quesada, alias Shaggy, quien tomó el control mediante traiciones y violencia hasta monopolizar el narcomenudeo. El OIJ vinculó a esta estructura, conocida como Los Leones, con delitos de tráfico de drogas, homicidios y legitimación de capitales, así como con al menos 22 asesinatos. Manzanita fue condenado en 2024 a 40 años de prisión y su caída dio paso a un nuevo ciclo de violencia, reflejo del desafío persistente que enfrentan las autoridades.

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