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Narcofamilias convierten a niños en objetivos del crimen organizado y obligan a activar protocolos en Hospital de Niños

La creciente violencia que azota al país ya no deja a los menores como simples víctimas colaterales: niños y adolescentes se están convirtiendo en blancos directos del crimen organizado. Así lo alertan los médicos del Hospital Nacional de Niños, quienes se ven obligados a activar estrictos protocolos de seguridad debido al ingreso frecuente de menores provenientes de entornos vinculados a narcofamilias. Según el personal médico, esta realidad pone en riesgo no solo la vida de los pacientes jóvenes, sino también la integridad del personal del centro hospitalario. Las estadísticas y experiencias de atención revelan que los menores llegan muchas veces heridos por fuego cruzado o incluso por participar activamente en dinámicas delictivas. Lo más preocupante, advierten, es el creciente interés del crimen organizado por reclutar a niños y adolescentes, quienes pasan de ser víctimas a ser parte del engranaje delictivo. Esta situación ha llevado al hospital a coordinar acciones inmediatas con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), la Policía Municipal y la Fuerza Pública para resguardar la seguridad tanto dentro como fuera del centro médico. La violencia se manifiesta ya sin distinción de estratos sociales ni regiones, dejando a una generación vulnerable atrapada en un entorno cada vez más hostil, donde la delincuencia organizada no solo asesina, sino que también seduce y recluta. Autoridades médicas y de seguridad coinciden en que urge una respuesta articulada del Estado para frenar el avance del crimen en las infancias y proteger los espacios que deberían ser santuarios, como el hospital.


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